Hamelin no Violin Hiki — Episodios 7 y 8

Y con este análisis el primer tercio de la serie se da por concluido (no esperaba llegar tan lejos, la verdad), y con ello también los escritos sobre caracterización y demás peripecias con las que os iba dando la lata desde el primer análisis. Si bien el episodio siete no fue muy limpio en su ejecución el octavo lo redime completamente, cerrando el primer acto en una nota muy alta, y con muchas expectativas para lo que venga a continuación.

Como cabía de esperar (y como es usual en este tipo de anime, drama-aventura) Hamelin está estructurada según una estructura dramática de tres actos, en la que usualmente los episodios 8 y 16 marcan unos giros en la narrativa — y por ahora Hamelin la está siguiendo al pie de la letra, de hecho, Hamelin va tan sobrado que se toma dos buenos episodios en preparar el primer giro narrativo, cosa que no suelo ver en el anime y normalmente acaban con un segundo acto introducido apresurada y torpemente. Por lo que empecemos por el principio, y hablemos de qué es lo que hace el episodio siete.

Este episodio parece tener la intención de, tras todos los clímax que lo precedieron, ahilarlo todo en un punto culminante mayor, el cual toma la forma de una especie de confrontación final en el que nos presentan la antagonista que será una pieza importante en el resto de la serie. Este es un momento que claramente trata de ser la batalla culminante del primer acto, es el momento en el que los protagonistas al fin conocen a los antagonistas mayores, y es el momento en el que les es demostrado que su viaje va a ser más difícil de lo que pensaban. Pero esto es algo que no llega a matizarse del todo, pues la escena en sí tiene un par de problemas fundamentales.

El primero es que viene de la nada, no hay un ascenso gradual hasta este momento por lo que se siente completamente fuera de lugar — porque una cosa es que la serie quiera pillarnos desprevenidos, tanto a nosotros como a sus personajes, y otra es que decida gastar sus preciados primeros minutos en un innecesario resumen de lo sucedido hasta ahora y que por tanto entorpezca el crescendo de la tensión que la batalla culminante trata mantener, tensión que resulta ser inexistente precisamente por ello, dejando así a la situación en un lugar un tanto incómodo y poco merecido.

Y el segundo problema es que la animación una vez más muestra no estar a la altura de la serie, eso, o las desiciones artísticas son bastante cuestionables. Hay un momento en el episodio en el que Flute se desborda por unos instantes (tan solo unos instantes, cosa que solo refuerza lo que decía de que los personajes se ven todo el rato interrumpidos de la reflexión de sus conflictos personales), momento que como ya precisé en anteriores escritos llevaba ya esperando, pues todo este daño y sufrimiento que fueron trayendo a las distintas ciudades que visitaron debía traer algunos sentimientos de auto-desprecio. En fin, que todo apuntaba a que esta escena debiese ser bastante catártica, pero al final no llega a cuajar del todo porque el uso de fotogramas congelados es simple y llanamente inadecuado, entorpeciendo el ritmo de lo que debería ser un momento personal y necesario. Y básicamente esta ruptura en el ritmo de la trama es vista a lo largo del episodio entero, interrumpiendo e incluso fragmentando la tensión que debería ser constante en el clímax.

Pero bueno, eso no es decir que el episodio es malo per se, pues como ya dije estructuralmente está bien asentado en la narrativa sabiendo de sobra que su propósito es el de quitarse toda batalla de encima y acabar con la exposición principal para así dar paso al episodio ocho, el cual se encargará del info-dump y giro argumental necesario para que dé comienzo el segundo acto. Para empezar, el episodio ocho claramente afirma que la llegada de nuestros protagonistas al reino de Sforzando no será la meta final de la serie (porque evidentemente ya han llegado y la serie no ha finalizado), afirmación muy oportuna y adecuada, pues alargar esta premisa hasta el final de la serie podría haberle quitado peso e interés a lo que está en juego para los personajes, y porque de esta forma claramente diferencia el primer acto del segundo. Claro que si Hamelin decide cerrar lo que hasta ese punto habían sido las preguntas dramáticas de la serie (¿qué es la La Caja de Pandora? ¿qué sucederá cuando lleguen a Sforzando? ¿cómo será el reencuentro entre madre e hija?), cosa que hace, debe formular unas preguntas nuevas en base a aquellas, cosa que también hace a la perfección.

La primera pregunta se vuelve ¿por qué la madre de Hamel abrió la caja?, elevando así la importancia que tiene para (sobretodo) Hamel; la segunda se convierte en ¿qué oculta el reino de Sforzando?, un desarrollo usual pero efectivo que le da un giro al que dábamos por hecho que era el bando bueno; y la tercera pregunta es pospuesta, de forma que la tensión anterior no desaparezca en su totalidad, pero aún así dejándonos entrever que la situación es más difícil de lo pueda parecer. Aparece también una cuarta pregunta ¿qué sucederá con Hamel?, pero no de la nada, pues esta pregunta no es más que el resultado del conflicto que Hamel lleva consigo mismo desde el primer episodio.

También querría hablar de la escena en la que nos cuentan la historia de La Caja de Pandora — escena que es fácilmente la mejor del episodio por el simple hecho de que su ejecución es muy interesante. Con esto me refiero a la decisión que toman de contarla en tres voces, por una parte está el narrador que nos la cuenta a nosotros (la audiencia), por otra la reina de Sforzando que se la cuenta a Flute y Raiel, y por otra el hombre que se la cuenta a Hamel. Es interesante como la separan en tres voces distintas, que en cierta manera reiteran el significado ligeramente distinto que tiene para cada uno de estos grupos, para nosotros, es una nueva pregunta dramática; para Hamel, una revelación muy personal y lo que le propulsa a seguir el camino de los demonios; y para Flute y los demás, el verdadero pasado que ocultaba el reino. Aparte de que convierte una secuencia que bien podría haber sido un soso info-dump en algo mucho más cautivador.

Y visualmente también es interesante — mostrando la otra cara de la ejecución visual de Hamelin. Que a ver, es la misma que siempre, pero es fascinante cómo este hincapié por las Harmonies y los fotogramas congelados que acentúan momentos específicos funcionan de una perfección casi poética en momentos como estos, de diálogo y discurso entre personajes, y narración de historias trágicas; y como se trastoca en cuanto su uso es para acompañar luchas trágicas y emocionantes, las cuales necesitan que la tensión sea mantenida visualmente, cosa que esta fragmentación no permite. Pensamientos como estos hacen que ponga en duda aún más si esta ejecución visual es realmente una decisión artística o una forma de recortar costes.

Mirando atrás, Hamelin no lo ha hecho nada mal realmente, su primer acto ha conseguido presentar a todos los personajes que seguiremos de ahora en adelante y exponer sus conflictos personales (con ciertos baches, si, y quizás no con tanta elegancia como los primeros episodios prometieron) para que nos importe lo que vaya a suceder a continuación, todo esto sin episodios de relleno y con un ritmo bien decidido y regulado; y al fin y al cabo esto es lo que un primer acto se supone que debe cumplir, exponer la situación y los personajes para dar paso al siguiente y tan esperado acto.

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